sábado, 24 de noviembre de 2012

¡Felicidades maestro!



"Tres imágenes borrosas y una frase que me cambió la vida"
Eso y muchísimo más fue lo que me dejó la conferencia de mi escritor favorito. Un escritor, profesor y, además, increíble persona. Un ejemplo a seguir.

Fue un miércoles tan esperado desde semanas atrás, un miércoles cualquiera para él y para ella. Un miércoles inolvidable, para mi.
Llegué al teatro con mi mamá y nos sentamos en la tercera fila (Quería estar en la primera pero pensé en ser un poco más discreta y disimular mi emoción)
Me senté y vi a mi alrededor. La verdad estaba un poco inquieta hasta que fijé mi mirada en un señor de la primera fila. Con un traje elegante, lentes y pelo blanco (el color de la experiencia), en sus manos sujetaba unos apuntes los cuales leía minuciosamente. Después de analizarlo y preguntarme cien mil veces si era él, lo (RE) pensé y me levanté con uno de sus libros en mis manos, decidida a hablar con él.
Entre cambios de color y temperatura corporal, mente en blanco y dudas existenciales, mi cerebro decidió atacarme con "preguntas bomba" del tipo de: "¿Qué le digo cuando lo vea?" "¿Lo saludo de beso o le doy la mano?" "¿Y si no me reconoce?" En fin, llegué a la primera fila... el camino más largo de mi vida.
Me puse frente a él y con una (inevitable) sonrisa le dije nerviosa: "hola" y él me dijo "Hola Larissa, te he reconocido por tu blog" y de repente un escalofrío recorrió mi cuerpo y automáticamente, me senté. Platicamos un momento sobre nuestros países y me agradeció el haber asistido a la conferencia, ¿Me creen si les digo que no recuerdo lo que le dije? Espero haber causado una buena impresión como él la causó en mi desde que leí su primer novela. Volviendo al día de la conferencia, le pedí me firmara el libro y me regaló un mensaje que se fue directo al lugar número uno de mi Top 5 de momentos "5 estrellas" que decía así: "Para Larissa, tan ética y tan estética"
En ese momento, en mi mente "mini Larissa" saltaba y gritaba de la emoción, incontrolable como niñita de 5 años con un juguete nuevo, le sonreí y le agradecí; le di de nuevo la mano y me despedí.

Aunque el tiempo ha pasado, gracias a todo lo que aprendí de él, todos mis días favoritos siguen siendo un miércoles 22 de Agosto. Quiero regalarle esta entrada al mejor escritor y maestro de todos: José Ramón Ayllón ¡Felicidades!

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