jueves, 9 de febrero de 2012

"...I hate to wake you up to say Goodbye"


Leaving on a Jet Plane by John Denver on Grooveshark¿Qué tiene Buenos Aires que me encanta y me hace dejar a los seres que más amo en la vida?
Me encuentro en un lugar donde nadie se conoce y donde puedo ver el sol desde una ventana, las nubes se burlan de mi patria imitando su figura y los recuerdos de hace un par de minutos me hacen querer retroceder.
Estoy en negación. No quiero dejar a mi país, mi familia ni mi comida... Pero tengo que ser una buena hermana mayor. Hablando de hermana, la mía está a unas horas de empezar su viaje... Me tiene con el alma en un hilo, no quiero que nunca le pase nada.

El acento español me encanta y los pilotos me enamoran quizás un poco más que los doctores.


Han pasado aproximadamente 30 minutos desde que toqué las suaves manos de mi abuelita, cuando me dio esa carta que aún no he podido leer. Me duele ver los ojos verdes de mi mamá en mi mente... ¿por qué los tengo que recordar con lagrimas? Ella, sin duda, es la mujer de mi vida.
¿Cómo le explico a Lucía que casi pude tocar el cielo? ¿cómo le describo el inmenso mar de nubes por el que pasé? ¿Qué hago para que ella recuerde que es mi favorita?
Estoy escribiendo en medio de una turbulencia, lo que me recuerda al más reciente "amor" por el que pasé, con un hombre más complicado que la tabla periódica.
Dos copas de vino blanco y una película de baseball mientras las 5 horas que faltan en este avión pasan lentamente. No quiero abrir la ventana para no ver la realidad e imaginarme que estoy en mi cuarto con un buen vino y una decisión no tomada. Que egoísta soy con el señor que está sentado a mi lado, pero si él pudiera entrar a mi imaginación se diera cuenta que es mucho más interesante.

Cómo odio la palabra "Turbulencia", me hace sentirme impotente, tensa y con ganas de esconderme detrás de las piernas de mi mamá.
Odio a las rubias, bueno; no a ellas sino a su pelo.

Escribir lo que a la gente le gusta es más tedioso que el señor antipático de la par... Y vestirme como ellos prefieren es mucho peor que haberme comido esos asquerosos hongos pensando que eran una carne pésimamente preparada. Debo aprender a leer el menú antes de comer algo.

Un universo de fronteras me espera, comenzando con el taxista del aeropuerto que tiene mi nombre anotado en un letrero.
Guardo en una caja mis más "turbulentos" pensamientos y me olvidé de las cartas que "el amor de mi vida" me dio hace algunos años, ¿eso significa que ya lo olvidé? Es que acordarme de sus palabras, escritas con su lapicero gastado y mil errores de ortografía, me hace querer pedirle a la aeromosa un paracaídas y desaparecer en un segundo.

Volviendo al tema, el amor es turbulencia. Primero es como leer un libro sin que te guste leer y de la nada se convierte en el vaso con agua helada que te tomaste cuando te morías de sed.

Despedirme de mi familia un domingo es una de las peores cosas que me ha tocado vivir. Siento que me falta el aire gracias a "Turning tables" de Adele y a la presión (en todo sentido) por la que estoy pasando.
Dejé a un nuevo amigo en El Salvador, es diferente a los demás y compartió conmigo sus composiciones y su lugar "secreto" al lado del mar. Es una gran persona.
Siento que mi corazón late más rápido de lo normal, me preocupa. Tantas cosas que hacer y yo en medio de la nada, entre nubes y un eterno cielo azul.

Es increíble como al escuchar una canción, puedes volver a vivir por un instante aquellos recuerdos (buenos o malos) que no sabías que tenías guardados.

¿Cuántas personas estarán viendo hacia arriba preguntándose el destino de ese diminuto avión? ¿Sospecharan que estoy observando minuciosamente cada detalle de sus alrededores?


Pueda que yo tenga el control de abrir y cerrar la ventana, pero el señor "ceño fruncido" tiene el poder de quedarse dormido cuando tengo más ganas de ir al baño.

2 comentarios:

  1. El poder de las canciones... tengo un post preparado sobre el poder de la música. Precioso texto. Mua!!

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