lunes, 22 de marzo de 2010

la niña de blanco


Junto a un par de aves, muchas flores y un lago se encuentra la niña vestida de blanco, tiene una mirada perdida, su reflejo es su consuelo, su sonrisa solo la ve el sol y se la lleva en viento, sus manos solo tocan las flores y la suavidad de su cuerpo solo la pueden sentir los rayos del sol, ella corre por el bosque y siempre regresa a donde pertenece: junto al lago.

Sus amigos son los recuerdos y sus secretos solo los saben las aves que los cantan por todo el lugar, confía en las nubes y en el cielo a quienes mira cada mañana, por las noches le susurra a la luna quien le canta una canción para dormir, su cobija es el viento y las estrellas su compañía.

La niña de blanco con su pelo largo y negro sujetado por una cola blanca como su alma, cierra los ojos por un momento y no puede dejar de sonreír ya que se encuentra en el lugar donde siempre soñó: un lugar tranquilo sin nadie a su alrededor, un lugar en el que se puede pensar y respirar tranquilamente, donde puede pensar en ella sin que alguien interfiera, cuando abre sus ojos del color de un par de avellanas, se encuentra con ella misma con quien se toma un café para platicar sobre la felicidad y sobre sus sueños, se abraza y vuelve a acostarse con la compañía de las estrellas y con la canción de cuna que le canta la luna, por la mañana se despierta y ya no está en el mismo lugar que ayer, ahora está rodeada de la traición, hipocresía, envidia y el desamor.

La niña de blanco sueña con ir a ese lugar donde se encontraba… y escribir en el cielo estas palabras: “No necesito que nadie elija como tengo que vivir, que tengo que decir o sentir, no quiero que se metan en mi vida… y me dejen vivir tranquila… y quiero que tú me quieras como yo a ti”

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